stamos
en el año 1948, un 3 de diciembre para ser más concretos. ¿El
lugar? Aston, un triste y gris suburbio de la ciudad inglesa de
Birmingham. Ese día el matrimonio formado por John y Lilian
Thomas vieron llegar al mundo a John Michael Osbourne, el cuarto
hijo de los seis que llegarían a tener. Una familia numerosa
nada fácil de mantener aunque gracias al esfuerzo de ambos
progenitores (él trabajaba en una fábrica de herramientas y ella
en la industria del automóvil) nunca les faltó de nada, tal y
como el propio Ozzy se encarga de recordar. No busquemos aquí,
pues, infancias difíciles o desgracias familiares para justificar
el comportamiento rebelde de nuestro protagonista.
Ya de pequeño le gustaba ser el centro de atención de sus
compañeros de clase (que fueron los que le pusieron el mote de
"Ozzy") y no perdía oportunidad de hacer alguna payasada cuando
consideraba que tenía suficiente público que le riera sus
gracias.
Pero Ozzy no cambió a medida que fue creciendo sino que de las
tonterías sin importancia pasó a otras actividades menos
graciosas como la de cometer pequeños hurtos para financiar sus
vicios o aterrorizar al resto de sus compañeros al mando de su
pandilla de amigotes. Dicen que por entonces Ozzy y sus
compinches habían adoptado una estética en plan teddy boy
(¿cuánto pagaríais por una foto de la época?), listos para
meterse en líos en todos los pubs de la zona. La vocación
musical de Ozzy procede de esa época de correrías cuando
descubre a los Beatles. Aún hoy en día les sigue reconociendo
como una de sus mayores influencias. Y tanto impacto le causó la
música de los cuatro de Liverpool que no tardó demasiado en
formar una banda llamada Black Panthers para emular sus hazañas.
Claro que habían detalles sin importancia, como que ni siquiera
llegaran a comprar instrumentos para tocar, pero, eso sí, toda
la ciudad se enteró de la existencia del "grupo" gracias a la
cantidad de pintadas que hicieron en sus paredes...
Aproximadamente a los quince años Ozzy dejó la escuela y empezó a buscarse la
vida por su cuenta, trabajando en lo que encontrara: fontanero, carnicero
(como podéis ver sus encuentros con los animales comenzaron muy pronto). Aunque nuestro
protagonista no duraba demasiado en ningún sitio debido a su
especial carácter, se las arregló como pudo para salir adelante.
Fue por esta época cuando entró en contacto con el movimiento mod, otro impacto en la cara de la puritana e hipócrita moral
inglesa de entonces, con todas sus consecuencias. O sea que Ozzy
fue uno de los protagonistas de las palizas que hubo en su
momento entre mods y rockers y, cómo no, se metió en una espiral
de consumo de todo tipo de sustancias más o menos peligrosas que
duraría muchísimo tiempo. De hecho, todavía ahora está pagando
las consecuencias de sus desenfrenos.
Sus padres, desesperados por encarrilar a su hijo por el buen
camino, hicieron lo posible por encontrarle un trabajo que le
hiciera sentar la cabeza. La verdad es que el empleo que le
consiguió su madre en la fábrica en la que trabajaba como
probador de bocinas no era demasiado atractivo, así que, ante el
lógico disgusto de su atribulada madre, dejó el trabajo para
dedicarse a desvalijar pisos, actividad mucho más rentable. No
obstante, tampoco eso lo debió hacer demasiado bien pues lo
pillaron al poco tiempo de meterse en el negocio. Ozzy recibió
entonces una buena lección de su padre (de hecho nunca le guardó
ningún rencor por ese gesto pues entendió muy bien la actitud de
su progenitor), cuando éste se negó a pagar la fianza que le
hubiese librado de tres meses de prisión. Cuentan que en el
recinto penitenciario descubrió una nueva utilidad para los
orinales de metal, abriéndole la cabeza con uno a un recluso que
quiso intimar con él más de la cuenta. Por cierto, que su nombre
tatuado en los nudillos de su mano izquierda se lo hizo durante
este período de vacaciones pagadas...
Suponemos que Ozzy aprendió bien la lección (aunque no sería la
última vez que volviera a la cárcel) pues una vez en la calle
empezó a buscar como un loco algo que le mantuviera ocupado sin
tener que meterse en líos. Un amigo le pasó el dato de que
un grupo llamado Approach buscaba un cantante y se presentó a la
prueba. Finalmente no entró en dicha banda porque la propuesta
no le pareció lo suficientemente interesante para su gusto, pero
al menos de la experiencia sacó una conclusión positiva: acababa
de descubrir qué era lo que más le gustaba hacer en la vida.
Ozzy siguió buscando algún grupo que le dijera algo mientras no
paraba de ensayar con el equipo de voces que se acababa de
comprar. Como anécdota curiosa cabe decir que estuvo probando
con un grupo llamado Music Machine (que tampoco le convenció por
su aparente falta de aspiraciones) del que saldría gente que
posteriormente alcanzaría el éxito, como Rosko Gee, futuro
bajista de Traffic.
Ozzy siguió en su empeño de contactar con músicos para hacer algo
grande -ya soñaba con ser una estrella- y llenó la ciudad con
anuncios ofreciéndose como "el mejor cantante". Esta estrategia
dio sus frutos pues un paisano suyo que tocaba el bajo se
presentó en su casa para probar suerte. Su nombre era Terry
"Geezer" Butler (Terence Michael Butler, 17 de julio de 1949) y
a partir de ese momento ya podemos decir que el espectro Sabbath
comenzaba a tener forma. Pero no nos adelantemos a los
acontecimientos.
Butler ya tenía alguna experiencia como bajista pues había
militado en varias bandas locales y últimamente estaba enrolado
en una aventura llamada Rare Breed junto a un guitarrista
llamado Jimmy Philips. Algo especial les debió ver Ozzy porque
en esta ocasión si que decidió quedarse en el grupo. En un
momento dado se quedaron sin batería y buscando, buscando,
dieron con uno llamado William Ward (5 de mayo de 1948), que
tocaba en un formación llamada Mythotogy al que no tardaron en
convencer para que pasara a completar la base rítmica de Rare
Breed. En otro momento de esta historia un guitarrista llamado
Frank Anthony lommi, amigo de Ward y ex compañero de filas de
Mythology, se pasó por casa de Philips para hacer una jam. La
química debió funcionar bien pues lommi pasó a formar parte de
Rare Breed y con la formación del grupo al completo se dispuso a
quemar los locales de los alrededores.